martes, 27 de mayo de 2008

LOS RICOS GESTIONAN SU ORGULLO

Ahora que ya comprendemos en parte la actitud de los que tienen dinero, podremos matizarla incluyendo diversas “variables” que la enriquezcan, y analizando los que la obstaculizan.

Con la historia de mi amiga, hemos visto como el orgullo mal entendido, puede constituir un obstáculo. Este caso era bastante peliculero y un poco pillado por los pelos, porque no es sólo tragarte el orgullo y dejar que un “marqués venido a menos” se ría de ti para obtener información, sino que hay que tener muchas tablas y ser un zorro para sacarle partido a esa información. Pero me sirve para ilustrar el razonamiento que quiero hacer.

Si antes de terminar de leer la historia del nuevo rico no has intuido el final del relato, probablemente te falta mucho todavía para pensar como los que tienen dinero. Alguien que tiene dinero, se hubiera dado cuenta de que si los de alta alcurnia eran pobres como ratas y el nuevo rico tenía pasta para aburrir, desde luego “el tonto” de la historia no podía ser el nuevo rico.

Muchos duros que encontramos en el suelo, no los cogemos por pereza o dejadez, pero otros tantos no lo hacemos por simple orgullo. Esa es una forma de orgullo inútil. Hay que aprender a cambiar el orgullo inútil por un orgullo útil. Ya sea en temas económicos, laborales o personales, debemos aprender a gestionar nuestro orgullo para que trabaje a nuestro favor y no en nuestra contra.

Puede parecer que hay que estar muy necesitado para agacharse a coger dos céntimos que hemos visto en la acera, pero no es así. Como ya he repetido hasta la saciedad, el dinero hay que valorarlo por lo que representa y no por la cantidad concreta. Hasta que no nos creamos esto, no vamos a ir a ningún lado. Seguramente, si vemos en la calle agacharse a alguien a coger la moneda que hay debajo de un coche, pensaremos que esa persona es cutre, pero casi seguro que éste alguien tendrá dinero más dinero que yo en su cuenta.

Pero vamos más allá de la dichosa moneda (que ya me aburre el ejemplo hasta a mí). Hay un montón de potenciales “por 20 euros te lo hago yo” que dejamos escapar por orgullo, por orgullo inútil, porque ganarse la vida y traer dinero a casa cada mes, es en realidad algo por lo que sentirse muy orgulloso. Voy a analizar los “por 20 euros te lo hago yo” que desperdicio en mi vida diaria (sin contar los que desperdicia mi marido):

- A mi tía le da pereza llevar el coche a pasar la ITV y le paga una propina a un sobrino suyo para que se lo haga. Este primo mío tendrá dinero y yo no, porque nunca me he adelantado y me he ofrecido yo para hacerlo por orgullo. Yo lo haría gratis, sería incapaz de pedirle los 10 euros y mi tía lo sabe. Mi tía entiende por ese motivo que me está pidiendo un favor gordo, y no le gusta sentirse en deuda, por tanto, no me lo pide. Ella prefiere pagar esos 10 euros de propina, y no sentir que “debe nada a nadie”. ¿Soy mejor persona que mi primo? No lo se, pero él le soluciona la papeleta y yo no. Y además se gana diez euros. Y mi tía no se siente como una pesada ni pasa mal rato pidiéndoselo, porque se lo ha pagado. Teniendo en cuenta que tengo seis tías mayores, estoy dejando escapar un filón.

- He trabajado con niños muchos años, sé como entretenerles, sé pintarles la cara genial, hacer globoflexia (figuras de animalitos, flores etc. con globos), trucos de magia, manualidades rápidas. Algunas madres, me han dicho que estaban buscando un animador para los cumpleaños de sus hijos y yo me he callado como una muerta. En el fondo, me da vergüenza “ofrecerme” a la madre de una amiga de mi hija por si la pongo en un compromiso, entiende que me hace falta dinero o algo así. Si hubiera trabajado la actitud de los que tienen dinero, hubiera visto claramente este “por 20 euros ya te lo hago yo” que me han servido más de una vez en bandeja.

ADEMÁS DE AGACHARNOS A COGER TODOS LOS DUROS POR MUCHA VERGÜENZA QUE NOS DE, HAY QUE APRENDER A LOCALIZAR LOS “POR 20 EUROS TE LO HAGO YO” QUE SE NOS PRESENTAN Y APROVECHARLOS.

Estos “por 20 euros ya lo hago yo” pueden ser tan tontos como llevar el coche de una tía a pasar la ITV o tan complicados como irte a China a comprar bolsos para la tienda de un cuñado. Un amigo mío, es experto en “por 20 euros ya te lo hago yo” que le reportan un par de decenas de millones anualmente. De hecho, ha dejado el trabajo, se ha dado de alta como autónomo y vive de los “por veinte euros te lo hago yo” que le salen. Y no es cuestión de haber estudiado mucho o poco, sino de “andar listo”, ver las oportunidades y cuidar todos sus contactos, por pequeños que sean, como un tesoro.

Conozco a un tipo, que para conseguir capital para su empresa, y aprovechando que tenía que ir a Mercamadrid para abastecer su frutería, empezó a ofrecer a las pequeñas fruterías que regentaban gente mayor de la zona, traerles él mismo (y fijaos que era la competencia) el género. Cobraba una pequeña comisión por ello, pero ahorró lo suficiente para poner en marcha un nuevo negocio. Y ahora está forrado.

sábado, 24 de mayo de 2008

EL ORGULLO NO TE DA DE COMER

Este texto está colgado en un foro de internet. Lo escribió una amiga mía, y como ambas conocemos al protagonista y me viene que ni pintado para lo que quiero decir, lo he tomado prestado (con su permiso, por supuesto).

Pasé un verano trabajando en un bar, que era frecuentado por lo que se conoce como “gente guapa”. En general, eran personas de la aristocracia (aunque tirando a la baja) española, y gente que por apellido o por dinero se movía entre ellos. También de vez en cuando veías algún escritor, político, juez, actor o torero de moda.

Trabajando allí, me di cuenta que la mayoría de la alta alcurnia española no tiene un duro, y como norma general, se las arreglan para sortear elegantemente el pago de cuanto “Dry martini” se hubieran metido entre pecho y espalda. De hecho, la mayor parte de tarjetas de crédito que vi, se las habían olvidado en el cuarto de baño.

Puedo decir que aprendí mucho de la vida aquel verano. Entre los que frecuentaban el local, había algunos, por contactos, por apellido o por trabajo, bastante poderosos. A esos generalmente se les exigía muy poco para ser el centro de cualquier reunión. Estar al lado de un triunfador, es una manera de que te inviten a las fiestas y eventos más apetecibles, de donde suelen salir oportunidades de negocio importantes.

Que la gente se acercara a los poderosos, no me extrañó en ningún momento. Para mantener un apellido ilustre, hace falta dinero y pasearse por los lugares adecuados, relacionarlo con otros apellidos ilustres.

Pero había otra manera de rentabilizar un apellido, y ahí es donde vi claro que al final lo que mueve el mundo, por lo menos ese mundo, es el dinero. No es que no lo supiera antes, pero aún no lo había visto tan de cerca y de forma tan evidente.

Mi abuelo, que durante 20 años fue arquitecto municipal, contaba siempre que una vez le invitaron a la Feria de Abril, y que al presentarle como Don Francisco, arquitecto municipal, no le hacían ni caso. Pero que su amigo entonces empezó a decir que a mi abuelo, le había puesto hacienda una multa de 20 millones, y que desde ese momento, le abrieron todas las casetas y le llovieron las invitaciones como si fuera un ministro. El dinero es atrayente siempre, pero mucho más que el dinero inmovilizado, por mucho que sea, lo que atrae a los oportunistas es el dinero en movimiento.

En una ocasión, en este mismo bar, dio la casualidad de que en el aperitivo se juntaron varios famosos expresidiarios, que habían defraudado unas cantidades considerables a hacienda.

“Esto parece hoy el patio de Alcalá-Meco” me dijo la dueña del local por lo bajo, que tenía mucha gracia y bastante mala baba hablando. Pero lo curioso es que estos expresidiarios, anteriormente a “su pelotazo”, eran clientes habituales, y pasaban sin pena ni gloria. Uno incluso tenía el dudoso honor de llevar el apellido correspondiente a una de las familias más pesadas del lugar. Pues aquel día, parecía que no podía haber nadie más interesante, ni los Rolling Stones hubieran levantado tanta admiración.

Todos los años, y ese verano no iba a ser distinto, aparecía alguien nuevo en el grupo social que se había creado al álbur de esa barra. Podía venir con su apellido excelso y su ramillete de logros sociales, y era aceptado o no, en función de lo que pudiera aportar. Pero en general, en mayor o menor medida, se le aceptaba si acataba las extrañas normas de convivencia del lugar, más extrañas aún en el mes de Agosto.

Otras veces, el recién llegado, era lo que se suele llamar, un nuevo rico. El nuevo rico era aceptado si conseguía el beneplácito de un poderoso, aunque normalmente se reían de él a sus espaldas. El nuevo rico, podía incluso ponerse de moda como personaje social ese verano, si se le veía muy pródigo a la hora de abrir la cartera en la barra.

Ese fue el caso del nuevo rico de aquel verano. Y era un nuevo rico de libro. De los que no tenía ni idea de jugar al golf y levantaba unas chuletas de espanto en el campo, pero llevaba un carro con palos que ni Tiger Woods puede permitirse, eso si, con las etiquetas del corte inglés colgando con el precio puesto aún en los hierros. Era un nuevo rico, de los que para andar diez minutos por el campo, se disfrazan como para escalar el K-2, de los que sube a esquíar pertrechado de Armani de arriba a abajo y no hace más que bajarse pistas de culo, de los que se le van cayendo los fajos de billetes por el camino mientras va tirando bellotas.

En poco tiempo, era igual de asombroso el corro de aduladores que tenía, que los chistes y risas que podían hacer a sus espaldas. Ese verano le invitaron a todos los eventos, tomó una copa en todas las casas y todos se prestaron a enseñarle a jugar al golf, aunque sólo fuera para contar luego de primera mano las chuletas de césped que levantaba y lo ridículo de su indumentaria. A su vez él dio alguna de las mejores fiestas que se habían dado allí desde hacía años. Fue el nuevo rico de moda no del verano, sino del año. Pagaba cuentas de decenas de miles de pesetas en la barra a diario. Le estaban sacando pasta hasta aburrir, y el otro estaba tan feliz y despreocupado.

No diré que el personaje no era cómico, porque lo era. Y los chistes, que podían resultar crueles, eran sin embargo bastante certeros con la ridiculez de la que hacía gala. El que no se diera cuenta de nada, a mi me parecía increíble, ¡lo que hace el poder de la adulación!

Pero observando desde mi posición privilegiada empecé a pensar que este tío no tenía esa cantidad de pasta a base trabajo duro. Pocos abogados amasan la cifra que la rumorología le atribuía, quitando firmas contadas, y su apellido no estaba entre esas firmas ni por asomo. Y que para ser tan tonto como aparentaba, hacía cosas sorprendentemente inteligentes.

Uno de los problemas de este bar, situado en un lugar de veraneo, es la mala relación de sus paisanos con los veraneantes. Hay cerca un cuartel de la guardia civil, que como es natural, suele favorecer a los paisanos, puesto que conviven con ellos todo el año y ven juntos los partidos del domingo, juegan al dominó y sus hijos comparten colegio. La benemérita local, es bastante dura con los veraneantes en cuanto a horarios de locales y fiestas privadas, poniendo multas a diestro y siniestro. Siempre el verano termina con trifulcas entre unos y otros, que acaban con alguien en el cuartelillo, algún ojo morado, y una fiesta que se acaba antes de tiempo.

Cuando este tío dio su fiesta, (digna de salir en el Hola!) al primero que invitó personalmente, y con mucha ceremonia, fue al sargento (en realidad al que mandaba en el cuartel, no recuerdo su rango) de la guardia civil. Pudo celebrar la fiesta en el jardín de su casa, concierto en vivo incluido, en medio de la localidad y hasta la hora que le dio la gana. La guardia civil patrulló la zona para que no hubiese ningún problema y no hubo ninguna denuncia ni por ruido, ni por mala hostia de algún paisano. La primera vez en la historia del pueblo que nadie ha intentando, con razón o sin ella, aguar la fiesta de un veraneante.

Pero es que además empezó a reducir su círculo social, a aquellos que más le podía interesar. Se había enterado de quién tenía dinero y quién no, quién tenía fincas, quién influencia, quién era propenso a meterse en negocios absurdos, quién era un fantasma, quién tenía aspiraciones políticas, quien era el heredero típico que hunde la empresa familiar a los seis meses de heredarla...

Se había ganado el respeto, por otro lado, de guardas forestales, agricultores, dueños de restaurantes, constructores y trabajadores de todos los ámbitos del pueblo. Si iba a coger setas, uno del pueblo le decía dónde encontrarlas, si quería pescar, le llevaban hasta el mejor sitio de todo el río, como si fuera el mismísimo Franco. Tenía la mejor mesa reservada en cualquier restaurante del pueblo y los alrededores.

Hay una forma de hacerse rico, a base de mucho trabajo. Por ejemplo, levantarse a las 4 de la mañana, estar el primero en Mercamadrid y trabajar de sol a sol sin gastar más que lo necesario.

Pero existe otra manera de juntarse con una fortuna: hay un dinero que está en el ambiente, que vuela esperando que alguien lo vea y se lo quede. Puede ser de forma legal o ilegal, eso ya depende de la moral de cada uno. Si una finca vale 1.000.000 euros y se vende, ese dinero durante un tiempo desde que llega del punto A al B, o del vendedor al comprador, se mueve por una especie de tierra de nadie. No digamos si el punto A y el punto B pertenecen a distintos países o necesitan algún tipo de tratamiento o elaboración. Entonces ese dinero-ambiente se mueve por varios caminos, y las posibilidades del cazador de oportunidades se multiplican.

Hay gente que ha aprendido a localizar ese dinero que está en tierra de nadie, ese dinero latente ¡pero cuidado!, no está al alcance de cualquiera. Hay que valer, hay que tener un corazón y una cabeza muy fríos, saber esperar, arriesgar y ser muy astuto. Y que te compense meterte en esos berenjenales. Ahí es donde sitúo yo a mi nuevo rico. En los que saben localizar y obtener ese dinero que vuela por el aire.

No hay ninguna moraleja al final de esta historia, no se si hay malos o buenos, ni sé como acaba. Pero creo que puedo imaginármelo. La recurrente historia del burlador burlado. Los ilustres muertos de hambre haciendo chistes a su costa, sacándole copas, alimentando su ego y su orgullo a costa de la comicidad del pavo, mientras él nuevo rico hacía como que no se daba cuenta. Así accedía de manera legal a una información más que privilegiada, que seguramente ni una consultora le hubiera podido proporcionar de forma tan exacta.

Más allá de aprender que el dinero mueve el mundo y hasta los corazones, me di cuenta que el orgullo suele ser un obstáculo inútil para conseguir cualquier objetivo. Y que para conseguir “el dinero que vuela”, hay que obtener información del punto A y B, pero lo fundamental es meterte en el bolsillo a todo el que, casi invisible, espera entre los dos puntos A y B. Y que para que una fiesta te salga redonda, no se trata sólo de invitar a alguien que la enriquezca con su presencia, sino que es más importante invitar al que te la puede joder en un momento dado si no le tenemos cogido por los huevos.

martes, 20 de mayo de 2008

MI SECRETO ES QUE NO TENGO SECRETOS

He estado viendo blogs y páginas sobre “hacerse millonario” y espero que no hayáis pensado que este blog es la misma bazofia. No vendo nada, ni intento demostrar absurdas teorías piramidales o formas de ganar siempre en el casino. Tampoco voy a sugerir que criéis caracoles en la terraza ni nada de eso.

La verdad es que esto que escribo es una especie de experimento, que hago yo para mí, y que publico para centrarme en ello y conseguir la constancia que a veces me falta. Ni siquiera sé si funciona, soy mi propia conejilla de indias.

Por supuesto no tengo secretos y no prometo nada, pero quizá ayude a otras personas a que vean lo que yo estoy viendo tan claro.

Viendo las cosas como ahora empiezo a verlas con mis análisis, estoy obteniendo pequeños resultados, pero es suficiente para saber que estoy en el buen camino. Es cuestión de tiempo que mi cerebro piense automáticamente en cada céntimo que puedo perder o ganar y no se me escape ni una:

- Este mes he hecho, gracias a la planificación exhaustiva de menús, una compra menos. Unos doscientos euros que me he ahorrado.

- El otro día, mi cuñado se interesó por un libro antiguo que no es fácil conseguir. El caso es que en vez de decirle donde se consigue (en ebay, como casi todo) le dije: “te lo consigo por 150 euros”. Gano 60 euros en la gestión y le hago un favor. En una librería de viejo, le hubieran cobrado 200 euros si con suerte llega a encontrarlo.

- En la cocina tengo un bote donde voy guardando euros, céntimos y moneditas sueltas. Antes sólo había céntimos, ahora estoy dando salida a los céntimos al comprar el periódico, caramelos, etc y cada día hay más monedas de euro. Hasta hay un billete de cinco. No es mucho, pero de acabar la semana “sin blanca” a acabarla con 12 euros, hay un importante cambio: acabo de pasar una barrera sicológica. Es como si con el cambio de mentalidad que he aprendido observando a los ricos de mi entorno, el dinero se generase de manera espontánea. De momento, como digo, cantidades ridículas, pero simbólicamente es una gran victoria.

Sin embargo, mi análisis se ha vuelto muy técnico y lleno de tópicos evidentes, y no es lo que yo quería que fuera este blog. Casi todo lo que he dicho, en general, todos lo sabemos. Sólo he mostrado la manera que tienen de ver algunas cosas puntuales los que tienen dinero.

He aprendido a identificar mis luces encendidas y los duros que desprecio por no agacharme. Además, me he dado cuenta, que efectivamente, tener dinero es una cuestión de actitud o de filosofía de vida. De momento, he definido cinco principios que los que tienen dinero conocen a la perfección y que yo hasta ahora no veía:

  1. TENER DINERO ES COMO HACER UNA DIETA DE ADELGAZAR AL REVÉS. INGRESAR MÁS DE LO QUE GASTAS. LA SUERTE, EL TRABAJO Y TODO LO DEMÁS SON COMPLEMENTOS, NO BASTAN POR SÍ SOLOS.

  1. SI HAY DEUDA, NO AVANZO.

  1. LOS QUE TIENEN DINERO VALORAN EL DINERO COMO SÍMBOLO, INDEPENDIENTEMENTE DE LA CANTIDAD Y POR TANTO SIEMPRE SE AGACHAN A COGER EL DURO.

  1. SÓLO SERÉ CAPAZ DE LLEVAR A CABO POLÍTICAS DE AHORRO EFECTIVAS SI DEJO DE HABLAR DE “PRISAS”, “COMODIDAD”, “ECOLOGÍA” Y LO EMPIEZO A VER COMO “PERDER” O “NO PERDER DINERO”.

  1. SI QUEREMOS TENER DINERO, HAY QUE APRENDER A CALCULAR RÁPIDA Y MENTALMENTE LOS PORCENTAJES Y COMISIONES, COMPARAR CON LA COMPETENCIA Y LEER LA LETRA PEQUEÑA. NUNCA TENDREMOS DINERO SI NO PONEMOS INTERÉS EN COMPRENDER LOS CONCEPTOS BÁSICOS DEL DINERO

Ahora quiero fijarme en los que saben, y comparar su actitud con los que teniéndolo todo para ser ricos, al final acaban pobres como ratas.

Para ello, voy a tratar de escribir pequeñas historias reales que he visto a mi alrededor para establecer las diferencias de pensamiento entre unos y otros.

APRENDAMOS A LOCALIZAR DUROS OCULTOS

Todo esto que he dicho es bastante “marujo”, pero hasta el que tiene dinero necesita comprar y poner lavadoras, luego creo que puede valer para todo el mundo. Pero hay otros muchos aspectos que no somos capaces de ver, ante todo, como perder dinero:

- Sacar dinero en el cajero que más cerca esté, cuando seguro que andando 200 metros encontramos un cajero que no nos cobre comisión. Esto implica que tenemos que saber qué cajeros nos cobran comisión y cuánto. Tenemos que aprender a calcular porcentajes para ver rápidamente la cifra. Cuando un cajero nos dice: “esta operación lleva un 5% de comisión”, mi cerebro tiene que entender automáticamente que “esta operación te hace perder 3 euros”. Los bancos son muy listos, lo de los porcentajes lo hacen porque saben que si pusieran “3 euros” en vez de “un 5%”, muchos no sacarían dinero ahí. Seamos más listos que ellos y aprendamos a hacer esa jodida “regla de tres” mental y rápidamente. (El 5% de 30 euros se calcula: 5x30/100= 150/100=1.5 euros.) No molestarnos en convertir un porcentaje en euros, es perder dinero.

- Apliquemos esto al resto de comisiones bancarias y démoslas la importancia que tienen. Es curioso que en muchos bancos, aseguradoras, compañías de móviles, en cuanto protestas o dices que te vas a dar de baja, te hacen rebajas y ofertas considerables. Con el seguro del coche, todos los años, a la primera oferta de renovación que me manda mi compañía, simplemente buscando por internet algo más barato y diciéndoles que tengo una oferta mejor, no es que me bajen el precio, es que me dan mejor precio que lo más barato que yo he encontrado en internet. El año pasado, la rebaja que me hicieron fue de 300 euros. No comparar a un proveedor de un servicio con las ofertas de la competencia, es perder dinero (y mucho)

- Extendamos esta filosofía a todo. Pongamos luz a todos aquellos productos en que intentan meternos porcentajes o financiaciones, a veces con calzador, para que nos olvidemos del precio. Y comparémoslos con los de la competencia.

Para vender un coche o una lavadora, muchas veces te dicen cosas como llévatelo “por 30 euros al mes”. Y luego en letra pequeñísima, te dicen cuánto tiempo vas a estar pagando y cuánto dinero habrás pagado al final. Si lees la letra pequeña, y haces el cálculo, ves que muchísimas veces son precios más que abusivos, con intereses que bordean la usura (de hasta el 25%) ¡¡acuérdate de traducir en dinero el porcentaje!! Prácticamente es una estafa disfrazada de “financiación a tu medida”. Siempre un banco, va a financiar cualquier producto en mejores condiciones que un concesionario o una tienda. En general, sale más barato, pedir un préstamo al banco y pagar la suma total en la tienda. Los intereses del banco, en la mayoría de casos, son más bajos. Si comparamos dos botellas de aceite y compramos la más barata, ¿porque no lo hacemos con algo que cuesta tanto dinero como los intereses de financiación de un coche? No entender, conocer y traducir en dinero los intereses y las letras pequeñas, es perder dinero.

Si queremos estar a la moda, hay que leer revistas, fijarse en los que saben y entender la jerga de la moda, hay que aprender a diferenciar un “manolo” de un “mocasín”, saber si se lleva el verde, el amarillo o el azulón cuando dicen que se lleva el color calabaza, pistacho o cerúleo.

DE LA MISMA MANERA, SI QUEREMOS TENER DINERO, HAY QUE APRENDER A CALCULAR RÁPIDA Y MENTALMENTE LOS PORCENTAJES Y COMISIONES, COMPARAR CON LA COMPETENCIA Y LEER LA LETRA PEQUEÑA. NUNCA TENDREMOS DINERO SI NO PONEMOS INTERÉS EN COMPRENDER LOS CONCEPTOS BÁSICOS DEL DINERO.

domingo, 18 de mayo de 2008

UNA LUZ ENCENDIDA TAMBIÉN ES UNA MONEDA EN LA CALLE

Otra cosa que he observado entre la gente de mi entorno que tiene dinero, es que son capaces de ver el dinero que se pierde o se gana en cada acto, y por tanto le dan mucha importancia (ya sabemos que ellos valoran el dinero de forma simbólica independientemente de que sea mucho o poco).

Para ellos, dejarse la luz encendida es perder dinero, nada más. Para mí, es un simple “despiste”, que intento evitar porque es perder dinero. Pero mientras a ellos les viene a la cabeza en primer lugar “dinero” a mí me viene “despiste”.

Sumando estos pequeños picos de ahorro, no me voy a hacer millonaria, pero si consigo ahorrar 30 euros al mes (que seguro que es mucho más), es dinero que voy restando a mi deuda. Voy a ver en cuántas ocasiones yo veo términos como “ecología”, “despiste”, “despilfarro”, “comodidad”, “prisa” y los que tienen la actitud correcta ven “dinero que pierdo”:

- Dejarse una luz encendida, para mí es un despiste. Intento que no me pase, pero no lo considero trascendental. A partir de ahora pensaré que una luz encendida, es dinero que pierdo.

- Poner la lavadora cuando no está llena. Sé que ecológicamente es una burrada porque gastas agua y energía innecesariamente. Además al poner más lavadoras, gasto más detergente. Nada de pensar, a partir de ahora, en “ecología” ni “ahorro energético” porque eso no hace que me conciencie lo suficiente para no poner la lavadora cuando quiero tener mis vaqueros favoritos limpios. Cada vez que pongo la lavadora por la mitad, estoy tirando 30 céntimos.

- Hacer la compra bien puede ahorrar mucho dinero al mes. No es sólo estar pendiente de las ofertas. Cosas como ir con la lista de la compra y con el estómago más que lleno, hacen que salga más barato al evitar “picar” en caprichos. Pero hay algo que no hago por pereza y que cuando lo he hecho he bajado considerablemente el gasto de compra mensual. Hacer una lista de menús semanales y hacer la compra en función de esos menús. Esto me obliga a comer lo que toca cada dia, y no lo que me apetece. Con lo cual, al no dejarme guíar por el capricho momentáneo, puedo hacer menús ricos y completos pero muy baratos, que incluyan platos como macarrones, lentejas, judías con chorizo, sopa de ajo, patatas con costillas, pollo asado, ensaladilla rusa. Hay muchos guisos que se pueden hacer y congelar o guardar en la nevera, porque muchas veces por hacer algo “rápido” hacemos algo “caro”. Además esto permite no despilfarrar ningún ingrediente (muchas veces usamos para un plato medio pimiento y tiramos el otro medio, no guardamos las cabezas o pieles de gambas para hacer sopa o arroz...) Cocinar y reservar los guisos hace también que no se nos estropeen productos frescos como las zanahorias, puerros o cebollas. No planificar las comidas semanales es perder mucho dinero.

- Esto da un poco más de pereza, pero también se ahorra mucho. Hay determinados productos que son baratísimos en un supermercado concreto, si hacemos el esfuerzo de hacer la compra en dos o tres sitios, podemos bajar mucho lo que nos gastamos. Por ejemplo: mi consumo de lácteos con dos niños, es muy alto. Entre leche, yogures y pettit suisse puedo gastarme 25 euros a la semana. Sólo comprando estos productos en Lidl o Plus (que además en lácteos son muy buenos) puedo ahorrarme la mitad. Esto vale también para la fruta. La compro en el súper por comodidad, cuando es mejor y más barata en la frutería de la esquina. Comprar todo en el mismo sitio no es cómodo, es perder dinero.

SÓLO SERÉ CAPAZ DE LLEVAR A CABO POLÍTICAS DE AHORRO EFECTIVAS SI DEJO DE HABLAR DE “PRISAS”, “COMODIDAD”, “ECOLOGÍA” Y LO EMPIEZO A VER COMO “PERDER” O “NO PERDER DINERO”.

viernes, 16 de mayo de 2008

LOS DUROS QUE NO ME AGACHO A RECOGER...

Pienso en mi vida. No voy a contabilizar todas las pequeñas monedas que no me agaché a recoger. Pero voy a repasar mi día a día para ver la cantidad de duros que rechazo por no tener la actitud correcta.

  1. Se me olvida cobrar cantidades tontas pendientes, o simplemente me da pereza:

- Un décimo de lotería de navidad en el que me ha tocado tres euros pero el bar donde lo compré me pilla lejos.

- Cuando en la compra me tienen que devolver 2 o 3 céntimos y digo ¡déjalo, que no sirven para nada!

- Cuando pagando en la compra o en el Quiosco, por no buscar en el bolso nunca les doy los 5 céntimos y cambio una moneda mayor (generando otros tantos céntimos a los que luego no doy salida). Esto parece una chorrada, pero no lo es tanto. Porque a veces, por no buscar el euro del periódico en el fondo del billetero, pago con un billete de cinco, y una ley universal no escrita es: “Billete cambiado, billete gastado”. No se porqué, tenemos la sensación de que el dinero que suena, no es dinero. Hasta le damos nombres despectivos: cobre, chatarra, calderilla... por lo que de alguna manera lo despreciamos. Y nos lo gastamos en chorradas. Los siguientes dos puntos tienen mucho que ver con esto, con considerar chatarra todo lo que no es billete.

- Cuando en vez de dejar en un restaurante, un taxi, o la peluquería un 15% de propina (o lo que cada uno considere justo), dejo “la vuelta”.

- Cuando mi madre, mi suegra, o una amiga me dicen “¿vas a la panadería? ¿te importa traerme una barra?” y luego nunca se la cobro.

  1. Cuando pudiendo sacar un duro por una intermediación lo rechazo por no saber verlo. Otra vez, falla la actitud.

- Mi hija lleva unos lazos preciosos, de colores y enormes. Llaman mucho la atención y casi a diario me preguntan dónde los he comprado y cómo los hago para que le queden tan tiesos y graciosos. Mi respuesta es siempre: “en esta tienda, y el truco es hacerlos así”. Alguien que tiene la actitud correcta para ganar dinero, diría: “Si quieres te los compro y te enseño a hacerlos así, a mí me salen como a 4 euros cada lazo” (por supuesto he subido el precio un euro). Repito que es una cuestión de actitud. Esta actitud hay que tenerla para ganar un millón o para ganar un euro.

- Muchas otras “comisiones circunstanciales” que pierdo por no tener la actitud correcta, son cuando, por ejemplo, alguien me encarga un producto típico de un sitio al que voy a menudo: Frambuesas, espárragos, cestas de mimbre, judiones de la Granja, anchoas de Laredo, queso de Cabrales o del País Vasco, aceite...

- Mi cuñada vende su piso. Cuando me entero de que alguien está buscando piso, le digo: “te voy a dar el teléfono de mi cuñada, que vende uno como el que estás buscando”. Mal, mal, mal. Lo que hay que decir es: “déjame tu teléfono que creo que puedo encontrarte un piso como el que buscas” y luego, negociar con mi cuñada una pequeña comisión si se vende, comisión que para no quedar mal con mi cuñada, se puede sumar al precio de venta.

jueves, 15 de mayo de 2008

COMPRENDIENDO LA ACTITUD DE LOS QUE TIENEN DINERO

Hace como 15 años de esto que voy a contar, y fue una tontería pero no se muy bien porqué, se me quedó grabado.

Salía del cine con mi madre y una amiga suya, que tiene dinero. Ha trabajado como una perra toda su vida, pero como ya he dicho antes, eso por sí sólo no es suficiente.

De pronto, mi madre vio un duro en el suelo, y su primer impulso fue agacharse y cogerlo. Pero le dio pereza y dijo: ¡bah! ¡por un duro no me agacho!. Su amiga, la que tiene dinero, se agachó, cogió el duro y le dijo “nunca serás millonaria”.

El mes pasado, cenando en casa de mi cuñado, que también tiene dinero, me reí un montón porque se le cayó un euro entre los almohadones del sillón. ¡Qué agobio le entró! Nos hizo levantarnos a todos para buscarlo, y hasta se tiró al suelo para mirar debajo. No quería que al día siguiente lo encontrara la asistenta y se lo quedara. A mi me daría vergüenza hacer eso por un euro.

El caso es que tanto mi cuñado como la amiga de mi madre tienen dinero, y yo no. Porque yo no me agacho a recoger un simple duro o levanto a mis invitados para rebuscar la moneda que se ha caído entre los almohadones. Pero para la gente que tiene dinero, no importa la cantidad. Le dan la misma importancia a un euro que a un millón.

He visto a un multimillonario, que para comprarse una casa de un millón de euros, movió cielo y tierra para pedir una hipoteca determinada porque con eso se ahorraba
tres mil euros del total de la cifra.

LOS QUE TIENEN DINERO VALORAN EL DINERO COMO SÍMBOLO, INDEPENDIENTEMENTE DE LA CANTIDAD Y POR TANTO SIEMPRE SE AGACHAN A COGER EL DURO.