Hace como 15 años de esto que voy a contar, y fue una tontería pero no se muy bien porqué, se me quedó grabado.
Salía del cine con mi madre y una amiga suya, que tiene dinero. Ha trabajado como una perra toda su vida, pero como ya he dicho antes, eso por sí sólo no es suficiente.
De pronto, mi madre vio un duro en el suelo, y su primer impulso fue agacharse y cogerlo. Pero le dio pereza y dijo: ¡bah! ¡por un duro no me agacho!. Su amiga, la que tiene dinero, se agachó, cogió el duro y le dijo “nunca serás millonaria”.
El mes pasado, cenando en casa de mi cuñado, que también tiene dinero, me reí un montón porque se le cayó un euro entre los almohadones del sillón. ¡Qué agobio le entró! Nos hizo levantarnos a todos para buscarlo, y hasta se tiró al suelo para mirar debajo. No quería que al día siguiente lo encontrara la asistenta y se lo quedara. A mi me daría vergüenza hacer eso por un euro.
El caso es que tanto mi cuñado como la amiga de mi madre tienen dinero, y yo no. Porque yo no me agacho a recoger un simple duro o levanto a mis invitados para rebuscar la moneda que se ha caído entre los almohadones. Pero para la gente que tiene dinero, no importa la cantidad. Le dan la misma importancia a un euro que a un millón.
He visto a un multimillonario, que para comprarse una casa de un millón de euros, movió cielo y tierra para pedir una hipoteca determinada porque con eso se ahorraba
tres mil euros del total de la cifra.
LOS QUE TIENEN DINERO VALORAN EL DINERO COMO SÍMBOLO, INDEPENDIENTEMENTE DE
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