viernes, 16 de mayo de 2008

LOS DUROS QUE NO ME AGACHO A RECOGER...

Pienso en mi vida. No voy a contabilizar todas las pequeñas monedas que no me agaché a recoger. Pero voy a repasar mi día a día para ver la cantidad de duros que rechazo por no tener la actitud correcta.

  1. Se me olvida cobrar cantidades tontas pendientes, o simplemente me da pereza:

- Un décimo de lotería de navidad en el que me ha tocado tres euros pero el bar donde lo compré me pilla lejos.

- Cuando en la compra me tienen que devolver 2 o 3 céntimos y digo ¡déjalo, que no sirven para nada!

- Cuando pagando en la compra o en el Quiosco, por no buscar en el bolso nunca les doy los 5 céntimos y cambio una moneda mayor (generando otros tantos céntimos a los que luego no doy salida). Esto parece una chorrada, pero no lo es tanto. Porque a veces, por no buscar el euro del periódico en el fondo del billetero, pago con un billete de cinco, y una ley universal no escrita es: “Billete cambiado, billete gastado”. No se porqué, tenemos la sensación de que el dinero que suena, no es dinero. Hasta le damos nombres despectivos: cobre, chatarra, calderilla... por lo que de alguna manera lo despreciamos. Y nos lo gastamos en chorradas. Los siguientes dos puntos tienen mucho que ver con esto, con considerar chatarra todo lo que no es billete.

- Cuando en vez de dejar en un restaurante, un taxi, o la peluquería un 15% de propina (o lo que cada uno considere justo), dejo “la vuelta”.

- Cuando mi madre, mi suegra, o una amiga me dicen “¿vas a la panadería? ¿te importa traerme una barra?” y luego nunca se la cobro.

  1. Cuando pudiendo sacar un duro por una intermediación lo rechazo por no saber verlo. Otra vez, falla la actitud.

- Mi hija lleva unos lazos preciosos, de colores y enormes. Llaman mucho la atención y casi a diario me preguntan dónde los he comprado y cómo los hago para que le queden tan tiesos y graciosos. Mi respuesta es siempre: “en esta tienda, y el truco es hacerlos así”. Alguien que tiene la actitud correcta para ganar dinero, diría: “Si quieres te los compro y te enseño a hacerlos así, a mí me salen como a 4 euros cada lazo” (por supuesto he subido el precio un euro). Repito que es una cuestión de actitud. Esta actitud hay que tenerla para ganar un millón o para ganar un euro.

- Muchas otras “comisiones circunstanciales” que pierdo por no tener la actitud correcta, son cuando, por ejemplo, alguien me encarga un producto típico de un sitio al que voy a menudo: Frambuesas, espárragos, cestas de mimbre, judiones de la Granja, anchoas de Laredo, queso de Cabrales o del País Vasco, aceite...

- Mi cuñada vende su piso. Cuando me entero de que alguien está buscando piso, le digo: “te voy a dar el teléfono de mi cuñada, que vende uno como el que estás buscando”. Mal, mal, mal. Lo que hay que decir es: “déjame tu teléfono que creo que puedo encontrarte un piso como el que buscas” y luego, negociar con mi cuñada una pequeña comisión si se vende, comisión que para no quedar mal con mi cuñada, se puede sumar al precio de venta.

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