En una dieta de adelgazamiento, uno necesita ingresar menos calorías de las que gasta. Así se van quemando las grasas acumuladas. Para tener dinero, uno tiene que ingresar más y gastar menos, así se va acumulando. No hay más truco que éste.
Luego podemos añadir el factor suerte, el factor esfuerzo, el factor prioridades, pero mientras falle el primer enunciado, que es gastar menos de lo que ingresamos, nunca tendremos dinero.
Con este punto de partida, ya veo que la mitad de mis creencias sobre el dinero eran falsas:
- El que trabaja mucho tiene dinero.
- El que gasta poco, tiene dinero.
- Es rico porque tuvo un golpe de suerte.
Se podría decir que todo el que se ha hecho rico, ha sido a base de ingresar más de lo que gasta. De una manera o de otra, además puede haber tenido suerte o haberse deslomado a trabajar. Pero siempre, ingresando más de lo que gasta. Sin smint, no hay beso, eso es impepinable. Y por tanto, para conseguir mis 84.300, tengo que bajar gastos e ingresar más dinero.
TENER DINERO ES COMO HACER UNA DIETA DE ADELGAZAR AL REVÉS.
¡Visto así parece muy fácil!
Bajar gastos es muy difícil, porque puedo hacer recortes y ahorrar en pequeñas cosas, pero “lo gordo”, lo que es un calvario para mi cuenta corriente, es la cantidad de intereses que me genera mi deuda. Luego, mi prioridad, es quitarme la deuda.
SI HAY DEUDA, NO AVANZO.
En cuanto a ingresar más, voy a apuntar a modo de brainstorming todo lo que se me va ocurriendo, aparte de atracar un banco (no negaré que se me ha pasado por la cabeza).
- Vender alguna pertenencia, con la triste sensación de “malvender” en Ebay.
Pero esto me parece pan para hoy, hambre para mañana. Salvo casos muy evidentes de necesidad inmediata o que encuentre un comprador que pague bien, prefiero seguir tirando de tarjeta.
- Buscar un segundo trabajo que nos permita ingresar más.
Lo malo es que esto choca con nuestra prioridades, de las cuales la más importantes, es tener tiempo para estar con los niños. Uno tiene que poner en la balanza cuánto está dispuesto a sacrificar para conseguir su objetivo, y mi tiempo con los niños, no entra en esa lista. Es la base de mi felicidad. Y no es fácil encontrar algo que podamos hacer fuera del horario laboral, que ya es bastante duro, sin quitar tiempo a nuestra familia.
- Vender algo que sepa hacer:
Sé hacer bolsos de pachtwork y si me pongo, seguro que también estolas y cinturones. Pero lo difícil no es hacerlo, es venderlo.
- Poner en marcha alguna de las muchas iniciativas empresariales que se me ocurren.
No es que invente “la ducha a pedales” ni la “cámara de fotografíar el alma”, simplemente veo “huecos” para empresas. Necesidades que no han sido cubiertas. Compradores y vendedores que no se encuentran. Gente sentada sobre una gallina de los huevos de oro incapaz de hacerle poner un huevo.
Creo que ver estas oportunidades de negocio es una capacidad que debería aprovechar, pero aunque hago unos análisis detalladísimos y encuentro oportunidades, me falta saber darles una forma concreta. Me frena mi propia inseguridad y empiezo a preguntarme:
¿Será legal?
¿Tengo que darme de alta como autónoma?
¿Tengo que constituir una S.L?
¿Podré aguantar pagar impuestos si no obtengo ganancias los primeros meses?
Y es que como ya he dicho, en este país ser emprendedora no es fácil. Ni legal ni psicológicamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario