domingo, 18 de mayo de 2008

UNA LUZ ENCENDIDA TAMBIÉN ES UNA MONEDA EN LA CALLE

Otra cosa que he observado entre la gente de mi entorno que tiene dinero, es que son capaces de ver el dinero que se pierde o se gana en cada acto, y por tanto le dan mucha importancia (ya sabemos que ellos valoran el dinero de forma simbólica independientemente de que sea mucho o poco).

Para ellos, dejarse la luz encendida es perder dinero, nada más. Para mí, es un simple “despiste”, que intento evitar porque es perder dinero. Pero mientras a ellos les viene a la cabeza en primer lugar “dinero” a mí me viene “despiste”.

Sumando estos pequeños picos de ahorro, no me voy a hacer millonaria, pero si consigo ahorrar 30 euros al mes (que seguro que es mucho más), es dinero que voy restando a mi deuda. Voy a ver en cuántas ocasiones yo veo términos como “ecología”, “despiste”, “despilfarro”, “comodidad”, “prisa” y los que tienen la actitud correcta ven “dinero que pierdo”:

- Dejarse una luz encendida, para mí es un despiste. Intento que no me pase, pero no lo considero trascendental. A partir de ahora pensaré que una luz encendida, es dinero que pierdo.

- Poner la lavadora cuando no está llena. Sé que ecológicamente es una burrada porque gastas agua y energía innecesariamente. Además al poner más lavadoras, gasto más detergente. Nada de pensar, a partir de ahora, en “ecología” ni “ahorro energético” porque eso no hace que me conciencie lo suficiente para no poner la lavadora cuando quiero tener mis vaqueros favoritos limpios. Cada vez que pongo la lavadora por la mitad, estoy tirando 30 céntimos.

- Hacer la compra bien puede ahorrar mucho dinero al mes. No es sólo estar pendiente de las ofertas. Cosas como ir con la lista de la compra y con el estómago más que lleno, hacen que salga más barato al evitar “picar” en caprichos. Pero hay algo que no hago por pereza y que cuando lo he hecho he bajado considerablemente el gasto de compra mensual. Hacer una lista de menús semanales y hacer la compra en función de esos menús. Esto me obliga a comer lo que toca cada dia, y no lo que me apetece. Con lo cual, al no dejarme guíar por el capricho momentáneo, puedo hacer menús ricos y completos pero muy baratos, que incluyan platos como macarrones, lentejas, judías con chorizo, sopa de ajo, patatas con costillas, pollo asado, ensaladilla rusa. Hay muchos guisos que se pueden hacer y congelar o guardar en la nevera, porque muchas veces por hacer algo “rápido” hacemos algo “caro”. Además esto permite no despilfarrar ningún ingrediente (muchas veces usamos para un plato medio pimiento y tiramos el otro medio, no guardamos las cabezas o pieles de gambas para hacer sopa o arroz...) Cocinar y reservar los guisos hace también que no se nos estropeen productos frescos como las zanahorias, puerros o cebollas. No planificar las comidas semanales es perder mucho dinero.

- Esto da un poco más de pereza, pero también se ahorra mucho. Hay determinados productos que son baratísimos en un supermercado concreto, si hacemos el esfuerzo de hacer la compra en dos o tres sitios, podemos bajar mucho lo que nos gastamos. Por ejemplo: mi consumo de lácteos con dos niños, es muy alto. Entre leche, yogures y pettit suisse puedo gastarme 25 euros a la semana. Sólo comprando estos productos en Lidl o Plus (que además en lácteos son muy buenos) puedo ahorrarme la mitad. Esto vale también para la fruta. La compro en el súper por comodidad, cuando es mejor y más barata en la frutería de la esquina. Comprar todo en el mismo sitio no es cómodo, es perder dinero.

SÓLO SERÉ CAPAZ DE LLEVAR A CABO POLÍTICAS DE AHORRO EFECTIVAS SI DEJO DE HABLAR DE “PRISAS”, “COMODIDAD”, “ECOLOGÍA” Y LO EMPIEZO A VER COMO “PERDER” O “NO PERDER DINERO”.

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